martes, 7 de junio de 2011

"El miércoles te llamo"

Yo estaba por cumplir los 18. Él ya tenía 21. Yo tenía inseguridad hasta de estar inseguro de mí mismo. Él, por el contrario, se me mostraba maduro, optimista, sabiendo lo que quería y hacía dónde se dirigía. Es obvio que me conquistó desde la primera cita. Teníamos un factor común: ambos habíamos aceptado más o menos por el mismo tiempo el hecho de que nuestras preferencias no eran las que la mayor parte de la gente ve con buenos ojos. De esa primera conversación surgieron muchas cosas que me llevaron a aceptar más adelante que, en efecto, me había enamorado. Y me había enamorado de un tipo. ¿Cuándo, en toda mi cristiana vida, me iba a pasar por la mente el fijarme sentimentalmente en alguien de mi propio sexo? ¡¡Santísima patrona de la caridad!! Pero bueno, resulta que me entusiasmé de más. Dejaba de ir a clases en mi facultad por ir a la facultad donde él estudiaba y me hacía el encontradizo con tal de saludarlo. A veces ni siquiera tenía el valor de decirle "hola". A veces sólo me conformaba con mirarlo de lejos. O con platicar con él por teléfono, aunque por los nervios no pudiera más que balbucear unas cuantas frases, sin estar a la altura de su ingenio y a pesar de las cantaletas de mi mamá de que si quién era, que por qué tardaba tanto hablando, que el cobro de la larga distancia, que si era yo joto o qué, que si esto, que si el otro.....En casa, las cosas no andaban bien. Mis papás peleaban constantemente. Por cuestiones económicas, el talón de Aquiles de muchos matrimonios. Sentía poco apego por mis hermanos. Creía que a nadie le podía confiar lo que me estaba pasando sin que de inmediato me juzgaran o condenaran. Me sentía solo, pues. Y el pensar en este susodicho se volvió como una especie de medio enajenante en el cual me abstraía cada vez que había una discusión en la casa.
En cierta ocasión salimos al centro en Villahermosa. Yo, como siempre, balbuceando tonterías. No sabía qué tema de conversación tomar con él. Vaya, que ahí valió madres todo lo que había leído desde niño, y el hecho de que conociera al derecho y al revés los nombres científicos de animales, o las capitales de los países, o quiénes fueron las víctimas de la defenestración de Praga. En serio que no podía hilar una conversación con él, de tan nervioso que me ponía. Hasta que le hice un comentario "Si yo te dijera que me gustas ¿qué me dirías?", lo cual, a todas luces, era un "me gustas mucho", aunque no hubiese sabido estructurar la oración =P.
Él simplemente rió (yo creo que de nervios también), movió su cabeza y me dijo "Si me conocieras como soy realmente, no te gustaría tanto. Además, el que va a sufrir eres tú"....lo cual traduje como un "no, deja de estar chingando"...Me sentí apenado, era la primera vez que intentaba declarármele a alguien y ¡sopas!, era también la primer negativa que recibía. Y si ya lo tenía fijo en la mente, desde aquel momento se convirtió en mi amor platónico...charolónico y bandejónico. Cosa que duraría 10 largos años.
Después de ese intento de declaratoria, nos vimos muy esporádicamente. De repente nos contactábamos por correo. A veces por teléfono. Muchas veces me recriminé a mi mismo la falta de valor para tomar el auricular y marcar el número de su casa, que ya me sabía de memoria. No fueron pocas las noches que no dormí. Hasta que un día, un domingo en la noche, si mal no recuerdo, recibí una llamada suya. Inesperada, emocionante. Con mi madre ahí cerca, no podía decirle "te he extrañado"...no, creo que mi madre no tiene nada que ver. Era más bien mi falta de valor. Entre ponernos al tanto de las novedades en la vida de uno y del otro, él dijo "el miércoles te llamo". Colgar, la emoción de recibir algo que te han prometido. La sonrisa de oreja a oreja antes de irme a dormir.
Creo que está de sobra decir que llegó el miércoles, que el teléfono sonó varias veces y que en cada una de ellas casi saltaba de la silla apurándome a contestar y esperando escuchar su voz. Creo que está de sobra decir que ese miércoles no llegó. Y que esperé por muchos miércoles más. Diez años después, lo veo en retrospectiva, y pienso que buena parte de todo ello tal vez fue drama inventado, aunque bien se dice que lo que vivimos en el pasado nos hace lo que somos en el presente. Con su permiso, tengo una llamada telefónica que hacer =P

9 comentarios:

HiperInteractiv dijo...

Iba a escribir algo así como:

"Me encantó lo que escribiste; sabes contarnos y hacernos sentir como parte de esas vivencias..."

Pero mejor, el miércoles te escribo... XD

Noé dijo...

Jajaja, o sea ¿hoy? =P

Jaime Rivera dijo...

Qué padre. Este tipo de textos me encantan. Me hiciste sentir muchas cosas, y además está escrito muy bien, cosa que no es común en los blogs.

Noé dijo...

Gracias, Jaime!! Me da gusto verte aquí comentando. Saludos!!

tnf25 dijo...

Esas llamadas que nunca llegan..pero bueno al menos viviste en su momento ese breve romance…así que salud por el y por ti, que como dice la canción –brindaremos por ti, brindaremos por él, porque le vaya bien y mañana veras que es mejor olvidar que llorar por amor-

Noé dijo...

¡¡Salud, Toño!! Por los recuerdos y por las cosas que vienen =D

AlexCerati dijo...

Qué buen post Noé! Me gustó la parte de los nombres científicos de los animales y Praga.
Qué buen post, me latió un chorro...

Noé dijo...

Jaja, hasta la fecha sigo investigando =P Saludos, buen Alex!!!

Ciro dijo...

Yo ya no espero nada = (